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sábado, 8 de septiembre de 2018

CUERPO REMOTO - RELATO BREVE


Él nunca estaba en el lugar que estaba. Pero había aprendido a vivir de esa manera. Un día me contó que su vida era un cálculo matemático, aquel día me costó comprender la complejidad que implicaba su vida; con vos segura comenzó a explicarme:
- Sé que me estás viendo sentado frente tuyo aquí en un café de Monserrat en Buenos Aries, pero en este momento mientras me miras y te hablo, estoy sentado en el risco más alto del camino del Dragón que une Huerta Grande con el Alto de San Pedro en mi pueblo, Villa Giardino, en las Sierras de Córdoba. Si bien mi cuerpo tuvo que irse, mi ser está, no puede alejarse de  Punilla, camine donde camine, siempre estoy en Punilla. 10 pazos para delante o 10 pazos para atrás. Para moverme en Buenos Aries tuve que trabajosamente superponer las calles de una y otra geografía, por ejemplo, para llegar al trabajo salgo en Giardino de casa por la calle Quimpes, es una cuadra hasta la ruta, mientras mi cuerpo avanza por la calle Piedras en Buenos Aires hasta Chile, luego voy derecho por la ruta, a la vez que por Chile en Buenos Aires, hasta llegar en Giardino a la estación de servicio, entonces sé que llegué a Paseo Colón y así cada movimiento debe ser calculado…
Le tomo un par de horas desarrollar al detalle la superposición de espacios que implicaba su vida cotidiana,  porque su ser contralaba de modo remoto, un cuerpo emigrado, exiliado en Buenos Aires.